Está en un parque con otros diez fotógrafos.Todos ríen. Bromean.
Él está apartado. Solo.
Las manos le siguen temblando.
Está a punto de revisar todas las fotos que ha hecho.
El día anterior estaba sentado en el sofá, después de cenar, pensando en todo lo que había pasado desde que compró la cámara hace unas semanas.
Siempre le había gustado la fotografía. Disfrutaba de hacer fotos con el móvil que fueran más allá de inmortalizar el momento para mandarlo por el grupo de amigos o subirlo a Instagram.
Pero esa vez, viendo esa cuenta de Flickr, dio el paso y la compró.
Soñaba con ser un fotógrafo de retratos y de fotografía nocturna. Con abrir una cuenta de Flickr para subir sus mejores fotos.
Las primeras veces usó el modo automático.
Pero tenía una buena cámara y quería tener el control de la fotografía.
Capturar justo lo que imaginaba, como esas fotografías tan chulas que veía por internet de otros fotógrafos.
Quería hacer esas fotos con efecto desenfocado en los retratos.
Fotos capturando la velocidad de su perro al correr.
Esas fotos de los edificios de las grandes ciudades con efectos en las luces.
Por lo que se pasó al modo manual.
Pero la mayoría de sus fotos eran peores que antes.
Eran tan malas que solo podía eliminarlas. No se las podía enseñar a nadie ni de broma.
Aunque había leído toda la información que encontraba en internet sobre el modo manual…
Las fotos siempre estaban oscuras.
O Borrosas.
O Con ruido.
Era un absoluto desastre.
Por mucho que leía, no acababa de entender del todo los conceptos.
Ya no sabía distinguir qué información era buena y cuál mala.
Estaba hasta las narices de leer cientos de páginas, blogs y foros sin notar apenas mejoría.
Tenía ganas de vender su cámara o, peor, de guardarla en el cajón para no usarla nunca más.
Casualidades de la vida, un amigo le habló sobre un curso que había visto anunciado.
Es el curso en el que estaba hoy, en ese parque, para aprender a hacer retratos.
Son las 9 de la mañana y está en su cama tremendamente ilusionado porque hoy realmente va a aprender.
Tanto que no puede ni tomar el desayuno. No tiene nada de hambre.
Así que se pasa el tiempo mirando el reloj hasta que se viste y se va.
En el parque conoce al profesor, que es bastante majete y agradable. Hace todo tipo de bromas, es un crack.
Antes de empezar con la explicación, forma un corro donde se presenta todo el mundo.
Cada palabra que sale de la boca del resto de compañeros es un grado más en la temperatura de sus orejas.
Más pulsaciones en su corazón.
Un pensamiento de ¿que coño hago aquí?
Todos hablan de la experiencia que tienen.
Comentan que habían empezado con las cámaras analógicas hace 30 años.
Enseñan las cámaras tan buenas que manejaban.
Usan términos que nunca ha escuchado.
Se sentía como un niño de cinco años en una clase universitaria.
Intentando ser uno más, se presentó sin dar mucho más detalle que su nombre.
Hora de empezar a practicar.
El profesor hace de modelo.
Todo el mundo se hace el entendido. Que si la exposición.
Que si el histográma.
Que el ISO, la apertura y la obturación tienen que ser así.
Es su turno.
Ya ha configurado la cámara copiando lo que escuchaba.
En un principio la había configurado de otra manera, pero los otros tipos parecían saber más que él…
El dedo le tiembla las cinco veces que dispara. Se aparta para ver los resultados a unos 10 metros del resto. Solo.
Las revisa una a una. Son cinco fotos, por lo que tarda aproximadamente treinta segundos.
En una, esa nariz tan picuda está enfocada, pero los ojos no.
En otra, la cara, blanca como un merengue, está demasiado oscura.
El resto están movidas.
Son terriblemente malas.
Se queda mirando a la nada. Rascandose la nunca con los ojos humedecidos, a punto de llorar.
En ese momento el profesor se da cuenta de que está apartado del grupo, con la mirada perdida, y se acerca.
—¿Qué te pasa? ¿No te está gustando?
Le cuenta todo lo que ha pasado: sus inseguridades, lo novato que se siente y que realmente aún no ha logrado entender “la teoría”.
—Después de la clase me quedo contigo; de momento, atiende aquí.
Cuando acabó la clase, se quedó explicándole los conceptos para que fuera capaz de entenderlos.
Fue increíble cómo en una hora aprendió más que en todo el resto del tiempo que le había dedicado a leer en internet desde que se compró la cámara.
No fueron muchos conceptos, pero sí le sirvió para unir los puntos de todo lo que ya sabía.
Pero, sin duda, hay una cosa que se le quedó grabada por encima de todas:
—Tener toda esa experiencia y esas cámaras tan caras puede facilitar algunos aspectos, pero no dejan de ser herramientas. Tú eres la historia. Lo que tú ves, nadie más lo verá. Y todo depende de lo que estés dispuesto a aprender.
Y en eso se centró: en seguir aprendiendo.
Apuntándose a cursos para ir adquiriendo conocimientos poco a poco.
Porque lo mejor de comprender algo no es tener unos resultados mucho mejores.
Lo mejor es la confianza que ganas y las ganas de seguir aprendiendo.
Todavía no se ha abierto una cuenta de Flickr, pero cada vez que hace un viaje, él es el fotógrafo del grupo. Tiene toda su casa decorada con fotografías de sus viajes; hasta ha hecho un póster gigante de una de ellas.
Pero lo mejor es que algunos de sus amigos también tienen esas fotos en sus salones.
La cámara es la misma, pero él no.
Y esa es la diferencia entre un fotógrafo que empieza y quiere hacer unas fotos cojonudas con su cámara y otro que acabará guardándola en el fondo del altillo del armario, detrás de los recuerdos de su ex.
Es simple.
Si aprendes las bases de la fotografía y las aplicas, aprovechas tu cámara para sacar esas fotos increíbles.
De esas que ves y dices: «Qué pasada», mientras pulsas dos veces con el dedo.
De otra manera, no merece la pena tener una.
La tecnología actual de los móviles hace que, para alguien sin conocimientos, las fotos sean mejores.
Y además, más fáciles.
Y sin tener que llevar equipo encima.
Con toda la molestia que ocasiona una cámara, tiene que merecer la pena.
Pero…
Una vez que conoces los principios y empiezas a dominar tu cámara, las fotos dejan de ser como las que tiene todo el mundo en la galería del teléfono.
Y empiezan a ser fotazas que estás deseando enseñarles a tus amigos.
Hablo de fotos que imprimes y puedes poner en un cuadro tan grande como una televisión de 85 pulgadas y se ven bien. Porque se nota la calidad de una cámara.
Fotos de tu hijo.
Como un retrato con los ojos perfectamente enfocados y llenos de detalle, con el fondo totalmente desenfocado.
O congelando un instante de sus primeras carreras por el parque, transmitiendo esa sensación de velocidad y libertad.
Fotos de cualquiera de tus viajes.
Como un atardecer en la costa, donde consigues un cielo increíblemente bonito y naranja, pero ahora las rocas tienen todo el detalle, tal y como las ves, y no aparecen negras.
O de un paseo nocturno en Tokio, con todos esos efectos de luces que parecen una estela continua.
Pero para conseguir esto hace falta saber hacer una fotografía.
Ya lo dijo Ansel Adams, uno de los mejores fotógrafos de la historia: «No tomas una fotografía, la haces».
La haces porque eres tú quien tiene el control.
Quien decide qué tipo de historia quiere contar.
Quien identifica las condiciones de exposición.
Y quien finalmente ajusta los parámetros de su cámara.
Eso es lo que hacen los grandes de la historia como Henri Cartier-Bresson o Edward Weston.
Los fotógrafos de tu boda.
O quienes están detrás de las mejores cuentas de Flickr e Instagram.
Te cuento un poco su historia para que veas por qué te lo digo.
Empezó en el mundo profesional como fotógrafo, haciendo fotografía de cine en Madrid, para después mudarse y hacer fotos a los modelos y las modelos de Nueva York.
Sacar fotos a gente guapa estaba bien, enseñarle a los amigos las fotos que has sacado, mejor.
Pero cuando te gusta algo, eres capaz de dejarlo todo, y a Kike Arnaiz le motivaba más otro tipo de fotografía.
Así que hizo sus maletas y se dedicó a viajar por el mundo.
Viajó, viajó y volvió a viajar como si fuera Willy Fog, por casi todas las partes del mundo. Él y su cámara de fotos.
Cuando digo por casi todo el mundo, lo digo de una manera literal. Aquí te dejo algunos ejemplos de los más exóticos para que te puedas hacer una idea.
La Isla de Socotra, donde hizo fotos de la flora y las dunas blancas. Fíjate que a Yemen no va casi nadie por su situación política.
Ahí estuvo.
El Pantanal, capturando imágenes de caimanes, nutrias gigantes y jaguares en libertad.
En su paso por Mongolia contó la historia de las familias nómadas a través de la fotografía.
Por supuesto, en Laponia, fotografiando las auroras boreales.
Como te he dicho, estos son solo algunos de los lugares. En todos ellos hacía lo mismo: cogía su cámara, hacía unas fotos de la leche y las vendía en internet.
Y aunque con esto era más que suficiente…
También trabajó con National Geographic, Samsung, Google, Mercedes-Benz, Turismo de Filipinas, Turismo de Tailandia…
Una pasada.
Un nómada.
Un genio.
Actualmente se centra en el tipo de fotografía que más disfruta: la de paisajes y fauna.
Con todos los conocimientos y experiencias que ha vivido, ha ido creando muchas formaciones para las personas que pudiesen estar interesadas.
Ahora si te presento su:
El nombre no está muy currado pero,
Es un curso online donde te introduces en el mundo de la fotografía y aprendes a manejar tu cámara para que, cuando hagas fotografías, parezcan hechas con una buena cámara y sean bonitas de verdad.
Que las puedas enseñar con orgullo y la gente te pregunte: «¿Cómo las has hecho?».
SOLO HAY UN PEQUEÑO PROBLEMA.
Si te estás iniciando en el mundillo y empiezas de cero, como te hablen con mucho tecnicismo, no te enteras de nada.
Está bien para demostrar que realmente saben del tema.
Digo que está bien para ellos y para su ego, pero para ti no sirve de nada.
¿Entonces?
Buenas noticias.
Está explicado de una manera que lo podría seguir hasta un niño
Y no, no por ello vas a aprender menos que si te enseñarán todo con esos malditos tecnicismos.
Ya lo dijo Albert Einstein: «Si no puedes explicarlo de forma sencilla, no lo entiendes lo suficientemente bien».
Bien, ¿cómo son las clases?
Suena fácil y sencillo. Ahora las malas noticias.
Si no practicas, NADA de lo que veas en esta formación te servirá. Tus fotos empezarán a mejorar únicamente cuando interiorices los conceptos a través de la práctica.
Creo que esto lo sabe hasta el niño que podría ver este curso, pero, por si acaso, te lo recuerdo.
Tiene 15 módulos, más 2 módulos extra de dos técnicas específicas y, además, un curso de retoque fotográfico.
Todas las clases son grabadas (no en directo) y las puedes visualizar las veces que quieras.
Te cuento los módulos que forman el curso:
AL REGISTRARTE EN LA FORMACIÓN TE LLEVAS GRATIS UN LIBRO QUE SI LO PIDES EN Amazon TE COSTARÍA 29,99 EUROS
Puedes buscar en Amazon «Fotografía desde cero», de Kike Arnaiz.
En el libro también se desarrollan los conceptos de la formación, por lo que te puede ayudar con su seguimiento.
Además, siempre que tengas alguna duda, lo puedes consultar y te ayudará a recordar lo que viste en la formación.
Incluso lo podrías imprimir e ir tomando apuntes según ves los vídeos.
Bien.
Con eso sería suficiente para que te fuera de mucha utilidad, pero además aprendes:
El curso no es gratis.
Haciendo una búsqueda en Amazon, te encuentras con que las cámaras de fotos que se recomiendan para personas que están empezando (en el curso verás lo que realmente es importante a la hora de comprarte una cámara) son cámaras digitales Canon, Nikon y Sony.
En Amazon te las venden en formato de kit: viene la cámara y un objetivo, ya sea estándar, angular o gran angular.
Los precios están entre los 575 euros y los 1.079,99 euros.
Y son unas buenas cámaras para empezar.
¡Pero es un curso no es una cámara!
¿Quieres mejorar como fotógrafo?
¿Quieres tener recuerdos inolvidables de la vida de tu hijo?
¿Quieres ver las fotos de tus viajes y decir «vaya pasada, soy la leche»?
Pues…
Son 49,99 euros.
Solo con la clase sobre los objetivos donde vas a aprender qué objetivos comprar y, sobre todo, cuáles no comprar ya está más que amortizado.
Incluye tanto el curso como el libro en formato PDF.
Al curso se accede desde la plataforma de HOTMART
TIENES 15 DÍAS DE GARANTÍA. SI, POR LO QUE SEA, NO TE GUSTA, RECUPERAS TU DINERO (Y TE QUEDAS CON EL LIBRO).
Por si te vuelves tan adicto a la fotografía que necesitas mejorar más y más
3 MASTERCLASS TAMBIÉN INCLUIDAS Y DISPONIBLES (para siempre) AL ENTRAR AL CURSO
Estás en verano, acabas de cenar y estás abriendo todas las ventanas de la casa mientras piensas en darte un paseo.
Hace una temperatura espectacular y te apetece estar en la calle.
Además, tienes tu cámara y has visto en internet esas fotos de cielos con todas las tonalidades de azul posibles, que representan el paso del tiempo en la noche, llenos de cientos de estrellas en forma de puntitos blancos que se dejan ver a través de la ligereza de las nubes.
Todo este cielo envuelve un paisaje mucho más terrenal y cotidiano, como un árbol, un puente romano, un molino o tu perro.
Y, a pesar de que es de noche, de que apenas hay luz, has hecho una fotografía perfecta.
Este es el tipo de foto que aprendes a hacer con esta masterclass.
El tipo de foto por el que tu madre te pregunta: «¿Cómo lo has hecho?»
Los retratos cuentan historias sobre un amigo, un familiar o tu hijo.
La madre que muestra la alegría e inocencia de su hija.
El marido que quiere fotografiar la elegancia de su mujer.
O el hijo que regala a su madre la foto que le recuerde su espíritu rockero.
La iluminación es la forma con la que puedes contar historias diferentes.
Porque la cámara fotografía la luz que refleja esa persona, y ese reflejo depende de cómo esté iluminada.
Controlando esa iluminación, controlas las formas, las sombras y el color de la fotografía, y así controlas la historia que cuentas.
Aquí aprenderás a usar tanto la luz natural como la artificial para controlar la historia que cuentas.
Una tarde, tomando una copa de vino, me preguntaron por la fotografía que más recordaba.
Tendrá unos 30 años. Estoy subido a hombros de mi padre.
Llevo una gorra que me queda enorme y los dos tenemos los ojos medio cerrados por el sol.
La fotografía está colgada en un corcho, en lo que era mi habitación en casa de mis padres.
Al lado, otra fotografía en la que aparezco en una piscina con mi abuela.
Las hizo mi padre con su cámara de fotos analógica.
Son del tipo de fotografías que tenías que llevar en carrete a la tienda de fotografía del barrio.
Allí las mandaban a un laboratorio, las revelaban y tú ibas a la tienda y las recogías en papel.
Siempre pensé que el tono satinado de las fotos se debía a la tecnología antigua de la cámara que usaban mis padres, pero ese tono satinado se debe a que la apertura del diafragma era muy elevada y a la técnica de revelado de mediados de los 90, en papel pearl, para asegurar la durabilidad.
En esta masterclass aprenderás a utilizar la cámara que usaban tus padres y tus abuelos para hacer fotos como las que se hacían hace 30, 40 o 50 años.
Si tienes la cámara de tus padres o abuelos guardada en el armario, seguro que puedes desempolvarla y darle un muy buen uso para conseguir fotos que puedas colgar en un corcho en el salón de tu casa…
…o en la de tus padres o abuelos.
¿Puedo empezar desde 0 absoluto?
Sí. Y de -1 también.
Nunca he usado el modo manual… ¿es demasiado para mí?
No. Ya lo intuyes por la respuesta anterior.
Si no has usado el manual o lo has usado y ha sido un desastre…
ES PARA TI.
Ya sé algo de fotografía… ¿se me quedará corto?
Si ya dominas el modo manual con soltura y entiendes perfectamente la exposición, te va a resultar básico.
Si todavía dudas o quieres ordenar lo que sabes, te va a ayudar muchísimo.
¿En qué se diferencia de lo que puedo ver gratis en YouTube?
En YouTube hay contenido muy bueno. El problema es que está desordenado.
Aquí sigues una estructura clara que conecta todos los conceptos y te ayuda a entender el “por qué”.
De todos modos, si consideras que el contenido gratuito es suficiente para ti, puedes seguir de esa manera.
¿Voy a aprender realmente a usar mi cámara?
Sí.
Cuando te toque hacer una foto importante (véase, una foto), no te vas a echar atrás por miedo a cagarla. Y vas a estar seguro simplemente porque sabes usarla.
Tengo una cámara desde hace años y casi no la uso… ¿me servirá?
Si quieres tenerla de adorno, desde luego que no. Aunque, pensándolo un poco, también te viene bien.
¿Es muy técnico o difícil de seguir?
Si sabes abrir un sugus, puedes seguirlo.
¿Cuánto dura el curso?
El curso se adapta a tus necesidades de tiempo.
Es online y las clases están grabadas, por lo que las puedes ver cuando quieras: por la mañana, tomando un café; por la noche, tumbado en la cama; o mientras estás practicando lo aprendido.
¿Hay ejemplos prácticos o solo teoría?
Hay ejemplos reales y demostraciones para que veas cómo se aplican los conceptos en situaciones concretas.
Eso sí, practica tú también.
¿Es caro? ¿Es barato?
Vaya pregunta, no sé para qué la pongo.
¿Y si lo compro y no es lo que esperaba?
Tienes 15 días para probarlo.
Si no te gusta, recuperas el 100 % de tu dinero.
¿Hay algún tipo de bonus?
Los que has visto arriba: las 3 masterclass y el libro.